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Cuentos con moraleja: "Examinad el corazón, no las apariencias"

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Me quedé viuda muy joven y con tres hijos pequeños. Mi casa estaba ubicaba frente a la entrada de la Clínica Universitaria de Navarra, en Pamplona. Para ayudarme económicamente,  alquilaba una habitación a algunos pacientes de la clínica que vivían fuera y buscaban dónde quedarse mientras duraba su tratamiento.

Una tarde de verano mientras preparaba la cena, escuché que llamaban a mi puerta. Abrí y vi a un anciano verdaderamente repugnante.

Es un poco más alto que mi hijo de ocho años.- Pensé mientras miraba su cuerpo pequeño y arrugado. Lo más aterrador era su rostro, deformado a causa de la hinchazón, y las heridas que todavía estaban en carne viva. Sin embargo, su amable y dulce voz contrastó radicalmente el escenario cuando dijo:

—Buenas noches. He venido a ver si usted tiene una habitación disponible tan sólo por una noche. He venido esta mañana desde la costa para un tratamiento y no hay ningún autobús de vuelta hasta mañana temprano.

Luego, me comentó que había estado buscando un cuarto por varias horas pero que no había tenido éxito, pues al parecer nadie tenía habitaciones disponibles.

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1er Domingo de Cuaresma (B) (18 febrero 2018)

tentaciones 

Este miércoles pasado comenzábamos la Cuaresma con la celebración del Miércoles de Ceniza. Una celebración que nos recordaba la frugalidad de esta vida, la necesidad de estar en un permanente estado de conversión y la obligación de estar siempre preparados para entregar cuentas a Dios: “Recuerda que eres polvo y en polvo te has de convertir”

El Evangelio de este domingo anuncia como de pasada las tentaciones que Jesús sufrió en el desierto cuando, llevado por el Espíritu, estuvo durante cuarenta días haciendo ayuno y oración. Cuarenta días de preparación –como nuestra Cuaresma- para su misión pública, pasión y muerte en la cruz.

Y acabado ese corto relato de las tentaciones de Jesús, el evangelio nos recuerda la necesidad que tenemos todos de arrepentirnos, convertirnos y creer en la Buena Nueva. Este mensaje parece que cae en saco roto entre los católicos de hoy día. La mayoría de los católicos están pensando más en los carnavales que en su propia conversión y arrepentimiento. Y es que este mundo en el que vivimos, y que está controlado y dirigido por fuerzas diabólicas, nos ha puesto una venda ante nuestros ojos para que no nos demos cuenta del estado de nuestra alma y nos arrepintamos y sigamos a Cristo.

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A Jorgito no le va bien la Cuaresma

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La Cuaresma de Jorgito no marchaba bien. Nuestro protagonista (que es pequeño, pero no tonto) se dio cuenta de que algo fallaba. Cada día que pasaba se notaba más frio, con mayor dureza de corazón; estaba irascible y distraído. Por si fuera poco, su gran Amigo, Jesús, no se le aparecía en la oración de las noches, y aunque lo buscaba, terminaba durmiéndose en la soledad oscura de su dormitorio. Jorgito andaba preocupado.

Llevaba así desde Miércoles de Ceniza. Ese día, acudió a Misa junto a su familia; como todos los años. Pero, en esta ocasión, se percató de la actitud del resto de feligreses, y en especial, de los niños de catequesis. Obligado por don Antonio a “ponerse las cenizas”, la Santa Misa se convirtió en un vaivén de niños lectores, de risas burlonas ante los atragantos de lectura, y de padres aburridos ojeando el reloj sin pudor alguno, a la espera de que llegara el socorrido “Podéis ir en paz”.

Jorgito se entristeció mucho. Tanto que durante la ruidosa Consagración, prometió al Señor regalarle una buena Cuaresma. “Haré muchas penitencias, Señor. No haré como mis compañeros de catequesis que viven ajenos a ti”. Por eso, esa noche, se dedicó a preparar un plan cuaresmal. Uno en toda regla. Incluyó oración, limosna, ayuno y penitencia. Cuando terminó lo contempló orgulloso. ¡Tenía de todo! El problema es que acabó tan cansado, que se olvidó de despedirse del Señor. Cayó rendido en la almohada.

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La Cuaresma: tiempo de conversión

monasterio 

El otro día, leyendo el artículo del Padre Lucas, sobre el miércoles de ceniza, venía a mi cabeza el cómo nos preparaba mi madre para ese gran día que marcaba el principio de la Cuaresma. Para nosotros, no había “entierro de la sardina” o fin del carnaval, lo importante y principal era ir a la Santa Misa y que nos impusieran la ceniza. Nada parecido a lo que sucede actualmente, que da igual el tiempo litúrgico en el que estemos, lo más llamativo que se ve en las Parroquias, por poner un ejemplo, es el paso del adviento a la Navidad, con una corona con cuatro velas, marcando una por domingo, como en el colegio, cuando nos enseñaban a sumar: Comunidad Parroquial adulta

Cuando llega la Cuaresma, nada que nos recuerde o nos invite a vivir este tiempo como una conversión. Lejos quedan aquellas recomendaciones u obligaciones de nuestros progenitores y de nuestros Párrocos, de no ir al cine, de respetar el ayuno y la abstinencia, de no escuchar música frívola, ausencia de televisión, etc… Parece que en vez de 20 años, hayan pasado 20 siglos. Todas estas delicadezas, causan hasta hilaridad en estos tiempos y lo más lamentable, es que es dentro de nuestra Iglesia, donde se reniega de todas estas pequeñas cosas, que tanto acercan nuestra alma a Dios. 

Lo máximo que hay en las Parroquias, en tiempo de cuaresma es el Sacramento de la Confesión, en plan partido de fútbol gratuito. Se congrega un día determinado a toda la comunidad para que una vez escuchada una lectura, la gente pase por el altar, como quien pasa por la taquilla a comprar una entrada, en este caso, a recibir la absolución de los pecados. Esto es lo que se promociona en Cuaresma, los más atrevidos, incluso,  con absolución comunitaria, a la vista de cualquier Obispo, que prefieren mirar para otro lado.

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Guía para el rezo del Vía Crucis

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 Si desea rezar el Vía Crucis durante esta Cuaresma, aquí tiene dos formatos: uno sencillo y otro más completo. Se los puede bajar en estos links.

He aquí unas líneas  sobre la identidad, historia y fórmulas de esta hermosísima oración cristiana.

Concepto, descripción, historia

El Vía Crucis es quizás la más bella y antigua devoción, que ha brotado del pueblo santo de Dios en su afán de reproducir los misterios de la pasión y muerte de Jesucristo.

Es hacer memoria del camino de la cruz -la palabra latina “vía crucis” se traduce por la española “camino de la cruz”- de Jesucristo. Es acompañar al Señor en las intensas horas del dolor y del amor más grandes. Es compartir y completar en nosotros lo que le falta a la pasión del Salvador.

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