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Cuentos con moraleja: "Que Dios siempre esté presente en nuestras vidas"

Niñas traviesas

Junaid tenía un discípulo al que prefería sobre todos los demás, lo que suscitó los celos de los otros discípulos: Junaid -que conocía los corazones- se dio cuenta de ello.

- Os es superior en cortesía y en inteligencia, les dijo. Hagamos una experiencia para que vosotros también lo comprendáis.

Junaid ordenó entonces que le trajeran veinte pájaros, y les dijo a los discípulos:

- Que cada uno coja un pájaro, se lo lleve a un lugar en el que nadie lo vea, lo mate, y me lo traiga luego.

Todos los discípulos se fueron, mataron los pájaros y los volvieron a traer. Todos… excepto el discípulo favorito, que le devolvió vivo el pájaro.

- ¿Por qué no lo has matado?, preguntó Junaid.

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3º Domingo del T.O. (B) (21 enero 2018)

primeros discipulos 

Mc 1: 14-20

Después de haber sido apresado Juan, vino Jesús a Galilea predicando el Evangelio de Dios, y diciendo: -El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está al llegar; convertíos y creed en el Evangelio. Y, mientras pasaba junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, que echaban las redes en el mar, pues eran pescadores. Y les dijo Jesús: -Seguidme y haré que seáis pescadores de hombres. Y, al momento, dejaron las redes y le siguieron. Y pasando un poco más adelante, vio a Santiago el de Zebedeo y a Juan, su hermano, que estaban en la barca remendando las redes; y enseguida los llamó. Y dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se fueron tras él.

El relato de la llamada a los primeros discípulos se encuentra en los cuatro evangelios, lo cual nos permite inferir, antes aún de su lectura, que tuvo un valor significativo e importante para las primeras comunidades cristianas.

El texto evangélico, si hacemos un estudio teniendo en cuenta los cuatro evangelios paralelos, comienza describiendo en forma sintética la predicación de Jesús:

 - la gente se reunía en multitudes para escuchar a Jesús (evidentemente sus primeras curaciones habían despertado el interés del pueblo en conocerlo, ver Lc. 4, 40. 42)

- la disposición de Jesús para enseñar (los evangelios nos dan varios ejemplos de situaciones similares, una multitud que sigue a Jesús y El que les dedica tiempo para enseñarles)

- la capacidad de Jesús de "ver" en las situaciones que vive. Esta mirada atenta de Jesús, que en este relato es capaz de fijar la atención en Pedro y sus compañeros (en los cuatro relatos se aprecia esta actitud de Jesús) es una constante que aparece en su práctica. Su mirada le permite "ver" donde otros no ven y descubrir personas y situaciones relacionadas con el Reino y la voluntad de su Padre. En este caso la capacidad de "ver" a estos sencillos pescadores (¿no habría muchos otros en la costa? Sabemos que el lago era la fuente de provisión de pescado de Palestina, en sus costas se procesaba el mismo para distribuirlo hacia otras regiones) tiene como consecuencia el llamado a los primeros seguidores y la constitución de la comunidad itinerante de discípulos, una de las características más claras de la pedagogía de Jesús.

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Cuentos con moraleja: "La ceguera del Dr. Marwin"

silla de ruedas

Cuando el Dr. Marwin era joven alumno de la escuela de medicina de Plateville en Wisconsin (USA), estaba profundamente convencido de la estupidez que suponía llenar el mundo de enfermos incurables y seres inválidos. Defendía ardientemente la eutanasia y acostumbraba a discutir esos temas con sus compañeros de clase.

—Pero si esa es precisamente nuestra misión -le contestaban-. Estamos aquí para cuidar del cojo, el lisiado y el ciego.

La misión del médico -replicaba siempre Marwín- es sanar a los enfermos, y si no existe remedio, lo mejor es que mueran.

Ya cursaba el último año de estudios cuando, cumpliendo sus deberes fuera del hospital, asistió en un barrio humilde de la ciudad al alumbramiento de una inmigrante alemana. Era el décimo chiquillo que la mujer traía al mundo y había nacido con una pierna bastante más corta que la otra. La fuerza de la costumbre hizo al médico soplar en la boca de la criaturita para iniciar la respiración, pero un momento después pensó:

—¡Qué demonios! Está condenado a caminar toda la vida con su desdichada pierna. Los otros chicos le llamarán Pata-corta. ¿Para qué hacerle vivir? El mundo no lo necesita para nada.

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